El Espejo,
La Verdad estaba enamorada de la Realidad, pero la Realidad seguía ignorándola. Por eso, la Verdad se sintió sola, aunque acompañada de palabras, emociones y descripciones.
Pero un día, la Realidad necesitaba a la Verdad. Ella preguntó: “Si somos el reflejo el uno del otro, ¿quién es el espejo?” ¿Hay alguien que sostiene un doble espejo entre nosotros, estamos juntas delante, detrás, por debajo o dentro?
La Verdad sólo había pensado en la pregunta de Quién es Quién, estas preguntas más profundas la llegaron por sorpresa, como solía ocurrir; La Realidad viene con ella...
La Verdad pensó a primera vista, que el espejo debería ser Engaño, pero no quería sonar tan negativa, así que lo llamó Ilusión.
La Realidad respondió; “Tú y tus espejismos, sois demasiado cambiantes, yo, sin embargo, soy Neutra. Entonces, la Verdad sentía la urgencia de ver su reflejo, comprobar su existencia en definiciones momentáneas. La Realidad decía que la Vida y la Muerte existen ambas en la Verdad y en la Realidad, la Vida no es Verdad ni Realidad, ni la Muerte es sinónima a ella, simplemente existen dentro de ello. Ahora la Verdad intentaba entenderlo, pero el entender viene con el verbo, que es creativo y limitado a la vez.
La Verdad se preguntó, si tal vez la Eternidad no la pertenecía, que sólo la Realidad tenía este poder... al final, si la Verdad muriera, la Realidad seguiría existiendo, pero si la Realidad muriera, no habría Verdad. O tal vez entonces, la Verdad se observaría a sí misma, y sería el sujeto y el observador...Conciencia... Y cómo es así que la Verdad crea la Realidad, y si la Verdad decidiera morir nunca, entonces ambos tendría la Eternidad, y así esto también equivaldría a la Consciencia. Con el espejo delante, se había olvidado de estas preguntas. En la Realidad el Espejo es un objeto bastante plano, como un cartón, que posiblemente la había acortado pensar en profundidad. Al reconocer sus errores y aceptar que hay preguntas abiertas, se acercó mucho mas a la Realidad, a la vez admitiendo no querer estar en sus zapatos, porque ella, siendo Verdad, tenía el don de contemplar, detectar, y crear Belleza. Su enamoramiento era, ante todo, contemplativa y no posesiva. Por algo ella se llamaba Verdad, y la Verdad hace libre. No existe Libertad posesiva. Ni Amor posesiva. La Verdad se preguntaba si la Realidad conocía el Amor,…quizás fuera solamente esta incógnita, de haberse enamorada de ella. Si la Realidad no tiene las cualidades que tiene la Verdad, tampoco pudiera verse reflejada en un espejo…ni necesitaría hacerlo. Entonces, la pregunta inicial, tal vez se contestaría así; “Es la Realidad que sostiene el Espejo hacia la Verdad, y no vice versa”, pero aún no estaba tan segura de ello. Tenía Miedo que la Realidad la viera tonta, que la iba a probar, para ver si su Verdad era tan cierta. Pero el Miedo forma Creencias y las Creencias forman Miedo. Y el Miedo vive en el Futuro, donde la Verdad no puede vivir. Y así dio con otros significados del Espejo. Comunicándose directamente con uno mismo, despojado del Miedo, desvanecen las creencias, y aparece Sabiduría profunda; el antídoto contra el Miedo. La Verdad siempre había aspirado a la Sabiduría, de la misma forma que estaba enamorada de la Realidad. Intuitivamente, sabía que La Sabiduría nunca sería un Espejo mismo, el Espejo solo es un vehículo. ¡El Espejo es un despertador!
Así se dio cuenta de que el Espejo es Ignorancia, un velo, Odio, Complejo de inferioridad, pero también Introspección, Otro punto de vista, Deseo, Un rebote entre el interior y el exterior. Así que el espejo ni es bueno, ni malo, es neutro como la Realidad. Si se mira al Espejo, sabiendo que es un espejo, no es malo, tampoco lo es si el espejo no ocupa todo el Espacio ni Tiempo. La Consciencia y el Equilibrio van así unidos. Entonces, el Espejo, dando se cuenta que funcionaba como balance, preguntó si era necesario. La cuestión depende del momento al momento, cómo pasa también con la Verdad, pero quizás el Espejo solo es necesario para entender el camino hacía el momento de no ser necesario.
"¡Todo esto es tan complejo!" suspiró la Verdad…¡Quiero llegar a la conclusión que abarca todo, pero entonces sería el punto final, y aún hay que seguir, ¡somos Eternos! Por lo tanto no debería llegar a la conclusión que anula a todas los incognitos de todos los tiempos. En tal caso, si hubiera una conclusión que abarcaría todo, estaría como Infinidad en la Eternidad del Universo, y así tampoco la Sabiduría terminaría, sería Infinito y Eterno tal cual, para poder volar a ella, o recibir de ella, en los momentos adecuados. ¿Entonces, con qué me ocupo en el día al día, si ya sé que no hay final? El auto-engaño es tarea del Espejo, no de la Verdad. Quién vive, crea su Verdad, pero quién es, quién lo vive, es Real. Así que la Realidad, que sostiene el Espejo hacía la Verdad, también encuentra su reflejo en el interior de la Verdad. Con su afán de valerse, con su virtud de creación, la Verdad sintió querer influir a la Realidad con su Belleza. Así encontró una utilidad para el día a día, y así la complejidad de ambas se elevaría al menos, en una dinámica espiral bonita. Pero lo de influir suena a poder, soberbia. Entonces, la Verdad quitó la i y la ene, y se dejó fluir, tal cual, siendo Bella. Cada vez sentía más conexión directa con todo. Entonces la Realidad, sintiendo la sintonía, tomó su mano, y al mismo instante, el Amor, abrumador y multidimensional, hacía que el espejo derritió; la Belleza en ambos, no necesitaba más confirmación. La necesidad de comparación desaparece, bajo la bendición del Amor,…y por un instante, el espejo derritió, convirtiéndose en un hermoso charco de lluvia.
Sharmini Tharmaratnam, 1 de septiembre de 2024
Comments
Post a Comment